En la Medellín de 1990, 14 hombres armados entraron a una taberna. En el parqueadero, pusieron a los hombres boca abajo y del fondo, sonó la orden: “maten a todos esos hijueputas”. Esta es la historia de la masacre de Oporto.
El 23 de junio de 1990, unas camionetas 4X4 rodearon la taberna Oporto en El Poblado. Era famosa porque la frecuentaban estudiantes de la UPB y EAFIT, universidades privadas de Medellín.
Se bajaron 14 hombres encapuchados, con metralletas tipo Uzi y pistolas Pietro Beretta y separaron a los hombres de las mujeres. La explicación fue: “a los hombres los vamos a requisar”.
Los acostaron en el suelo y, cuenta uno de los 3 sobrevivientes de esa noche, alguien gritó: “ahora sí. Maten a todos esos hijueputas”. Después de las ráfagas, los empezaron a rematar.
Esa noche murieron, al menos, 23 jóvenes.
Fueron pocos, porque ese mismo día Colombia había sido eliminado por Camerún en el mundial de 1990, así que la gente, aburrida, no salió de la casa.
La masacre fue parte de la guerra entre el cartel de Medellín y el Estado en los 90. Y aunque durante mucho tiempo se culpó a Pablo Escobar, en el 2024, el excomandante del Bloque de Búsqueda, Hugo Aguilar, declaró ante la JEP que había sido precisamente ese Bloque el responsable.
Con esta versión coinciden varias fuentes pues las armas que utilizaron eran de dotación oficial, los hombres iban encapuchados cuando a los sicarios de la época no les importaba dar la cara e incluso, con declaraciones anteriores de Popeye ante la fiscalía.
Según Popeye, ellos sabían que tenían los teléfonos intervenidos y utilizaban lenguaje en clave. Oporto era un nombre cifrado para referirse al Éxito de Colombia.
Las autoridades no lo sabían.
Al día de hoy, no hay ninguna persona vinculada con la investigación sobre la masacre y los responsables tampoco están claros.
Lo único que se sabe con certeza, es que los 23 jóvenes eran inocentes.
