La basílica construida con pecados

En Antioquia en 1920 un sacerdote oye con atención los pecados de sus feligreses para que Dios los perdonara, curiosamente todos debían traer piedras de una cantera. Así construyó la iglesia de Jardín.

Es la historia del sacerdote Juan Nepomuceno Barrera y la basílica construida con pecados.

Nació en 1874 don Matías Antioquia y desde sus inicios ayudó a la construcción de iglesias como la de Toledo, pero su gran obra sería Jardín.

Después de tener los diseños del arquitecto y salesiano italiano Giovanni Boscagrione, en 1918 inició una vaca para construir la iglesia. Hubo donaciones de más de 30 bienes y les hacía traer piedras a los feligreses desde las canteras para perdonar sus pecados.

Las campanas fueron encargadas desde Hamburgo, Alemania y en el trayecto se quedaron en Andes.

Cuando el padre escuchó que no se podrían traer y que iban a ser utilizadas en la iglesia de ese municipio, organizó una expedición con los trabajadores y los burros de las personas más ricas de Jardín para transportarlas y lo logró.

Las campanas fueron instaladas y todo el pueblo hizo fila para tocarlas. Eso sí, como buen antioqueño, cada campanazo tenía un precio.

En 1932 se realizó la primera misa en la iglesia de la Inmaculada Concepción. Es tan hermosa e imponente que en 1987 el expresidente Belisario Betancur la declaró Monumento Nacional y en el 2003 el Papa la ascendió a basílica menor.

La pueden visitar a tres horas de Medellín y descubrir cómo el padre Juan Nepomuceno Barrera realizó lo que para muchos es difícil, pero no para un antioqueño: construir imposibles.

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