Recomendaciones literarias del 2015

¿Arde París? (Dominique Lapierre – Larry Collins)

El general Von Choltitz es ahora el nuevo Alcalde del París ocupado por los nazis, el “gross París”. El mismo Hitler lo nombró con una misión: si las tropas aliadas entran por el Sena, París debe quedar reducida a cenizas, como Varsovia. Por otra parte, los Aliados están en una encrucijada. Los comunistas alistan una insurrección armada, sin el consentimiento de Eisenhower y Rooselvet y mucho menos de Charles de Gaulle que caerá de un avión para comandar a los franceses en su liberación.

En medio de las lealtades cruzadas de la época, la necesidad de acabar con los nazis pero con intereses políticos se desarrolla la liberación de la “ciudad más hermosa del mundo”. Choltitz, enamorado de sus mujeres y con la idea, que ronda durante todo su mandato, que la historia no le perdonará acabar con París no cumple con las órdenes del todopoderoso Fuhrer. Hoy en París, dice Wikipedia, cuando se pasa por alguno de los monumentos el locutor o guía afirma que se mantienen gracias a Von Choltitz.

Dominique Lapierre y Larry Collins entrevistan a centenares de personas que participaron en el París de la época, desde Eisenhower hasta Von Choltitz, desde un panadero hasta la mujer que llevaba las bombas para la resistencia. En la documentación histórica, los detalles, los mapas, hacen un trabajo formidable. Casi nada es producto de la imaginación. La guerra se ve desde varios ángulos. Los nazis, la resistencia, los aliados y De Gaulle.

Se debe tener un interés especial en los pormenores de la ocupación y la liberación de la ciudad. Desde el inicio se conoce que Choltitz no cumple con la orden, París sigue ahí y que la resistencia y De Gaulle ganan, París no está gobernada por los Nazis.

Nota: después de la liberación de París no hubo, dice el libro, xenofobia contra los alemanes. Interesante. El Daesh o Estado Islámico ha cometido crímenes contra París, ridículos si se comparaban con el daño que hizo los nazis. Y los árabes que no son musulmanes, y los musulmanes que no son del Estado Islámico reciben el odio de todo occidente.

Tríptico de la infamia (Pablo Montoya)

Jacques Le Moyne, François Bubois y Theodore de Bry, son tres pintores que viven en Europa durante la conquista de América y las guerras religiosas. Le Moyne viaja a América y vuelve a Europa conmovido por el arte indígena, por las masacres de los españoles, incluso contra los franceses, y en general, con toda la vida en el nuevo mundo. Dubois vive en Europa, es Hugotones y sobrevive a la masacre de los cristianos en Francia y deja sus impresiones en la Matanza de San Bartolomé y Theodore de Bry es cristiano que pretende dejar en sus grabados el libro de San Bartolomé de la Casas Brevísima relación de la destrucción de las Indias.

Los tres, desde diferentes puntos de vista, denuncian la masacre española en tierra nuevas y de la religión católica sobre otras visiones del mundo.

Triptico de la Infamia ganó el premio Romulo Gallegos del 2015, una especie de Nobel de Literatura latinoamericano. ¿Merecido? El libro está escrito en una prosa excelente, ágil, rápida, sin intenciones ni pretensiones intelectuales. La primera historia funciona muy bien. Narrada con lector omnisciente. La segunda en primera persona y la tercera entre primera persona y lector siempre presente. Sin embargo, la historia se diluye y termina siendo, para mí, un tratado de pintura. A veces lo siento aburrido.

Montoya difunde la leyenda negra de la conquista de América. Esa visión de un sector de izquierda que iguala la cultura, la civilización, arte y demás aristas de los europeos con nuestro desarrollo. Un error, creo. De no ser por el descubrimiento estaríamos en la edad media. El encuentro entre dos civilizaciones con una brecha tan amplia no podía terminar de otra manera. Sin embargo, el Gobierno Venezolano es proclive a esta visión.  

Reportaje al pie del patíbulo (Julius Jucík)

Juluis Fucik es el secretario general del partido Comunista checo cuando su país cae bajo las garras de los nazis. Por un descuido y liberalismo, es atrapado por la Gestapo que se sabe, es la muerte. Lo llevan a la cárcel de Pankrac donde es torturado en busca de información: no habla, se mantiene firme a pesar de la crueldad.

Cuenta los por menores de la cárcel, como en un reportaje. Los personajes, sus acciones y reflexiones frente a la vida. Al pie del patíbulo es periodismo de urgencia y de resistencia. Con un lápiz y un papel, Fucik deja su huella de supervivencia, de recuerdo histórico para que no se olvide.

Es un libro hermoso. Escrito con alegría y con la esperanza, no de vivir, pero que sus letras, memoria y la lucha de las generaciones futuras traigan la redención ante la barbarie y negación del hombre que promueven Hitler. Canta en la cárcel, se alegra con la luz, el sonido, las letras y el recuerdo. Fucík es un héroe porque hizo lo que un hombre honesto deber hacer en su situación: luchar y jamás claudicó. Diría Spitaletta: Julius Fucík canta por un mundo nuevo y nosotros con él.

Por la alegría viví, por la alegría fui al combate, por la alegría muero. Que jamás el fantasma de la tristeza sea asociado a mi nombre.

Abril Rojo (Santiago Rocangliolo)

El fiscal adjunto Félix Chacaltana Saldívar es un hombre recto, que sigue las reglas. Es enviado a Ayacucho, Perú, a cubrir las elecciones para la presidencia durante Semana Santa. Una serie de crueles asesinatos, combinados con superstición religiosa, tensionan el pueblo. El modus operandi, desmembramiento, ácidos y torturas, además de panfletos revolucionarios, apunta a Sendero Luminoso.

Después de investigar a profundidad todas sus fuentes son asesinadas, incluida Edith, que nada tiene que ver con los “terrucos” y con la que está saliendo. Une las pistas y al final, cuando intenta asesinar a su amante, descubre que el ejército es culpable y él la cabeza final. Querían limpiar las huellas de un horroroso pasado, como en Colombia.

Un excelente libro, de fácil lectura y atractivo. El personaje de Chacaltana evoluciona en el libro y está perfectamente descrito. La historia envuelve desde el principio y concluye de manera satisfactoria. La relación: asesinatos, sangre, terrorismo y Semana Santa siempre le gustarán al lector.

Nota: el horror de las muertes hechas por la guerrilla peruana, dice el escritor al final, son ciertas. Es terrible. Combinaron la lucha revolucionara con el terrorismo y la superstición.

Pa´ que se acabe la vaina (William Ospina)

William Ospina hace un recuento, de manera rápida, de la historia del país: sus luchas, sus hombres, sus fracasos y el intento, siempre conato, de una casta liberal de transformar Colombia pero que se chocaba con su intereses y menosprecio por el indio y mulato. Todo el recuento, a travesado por la literatura y la música. Pocas cifras. No es científico. Además de las ideas “mamertas” en defensa de la cultura ancestral, el conocimiento indígenas como si el Descubrimiento de América fuese una tragedia para nuestro pueblo.

Pa que se acabe la vaina es la perorata de un intelectual de izquierda liberal contra ña dirigencia que organiza el país de espaldas a la gente y al avance material de nuestra sociedad. El lenguaje es excelente, bien utilizado, preciso, sin panfletos ni discursos trillados. Sin embargo, no deja de ser una cantaleta de 260 páginas que no cuenta nada que no se supiera. Es un ensayo muy largo.

Nota: en la visión de William Ospina, Bogotá es un problema y Antioquia uno de los departamentos con mayor producción de rebeldía y patriotismo. Para tomar nota.

El ruido de las cosas al caer (Juan Gabriel Vásquez)

Antonio Yammara es un profesor de derecho de alguna Universidad Bogotana, tiene esposa y una hija, Leticia, por quien daría la vida. En el billar cerca de la universidad, donde transcurre una parte de su tiempo, conoce a Ricardo Laverde, un ex presidiario, interesado por los animales y al que lo acecha un secreto. Ricardo le pide que lo acompañe a escuchar una grabación, sale corriendo y cuando lo alcanza un sicario les descarga un revólver: asesina a Ricardo y deja herido a Antonio.

En su casa, meses después, la vida de Ricardo se le convierte en una obsesión. Conoce a su hija, llega hasta su casa donde le cuenta toda la historia y hacen el amor. Ricardo tuvo un pasado de exitoso traficante de droga. El misterio de su muerte no se resuelve. Su hija, él y los amigos dice: “por algo habrá sido”.

El ruido de las cosas al Caer es una novela extraña. Contada en pasado y presente y futuro, el tiempo no ocurre de forma lineal. Viaja al futuro y vuelve al pasado para ofrecer impresiones del presente. Aunque el personaje de Ricardo Laverde y de su mujer, Elena Fritts, está bien construido, el de Antonio no. Su pasado no parece ligado a al de su amigo.

Cuenta la vida bogotana y colombiana de los ochenta cuando el temor de una bomba y la guerra entre los carteles del narcotráfico azoto la vida de las personas. Está considerada como una de las mejores novelas actuales del país. Es buena, pero no da para tanto. Un lenguaje simple con algunas escenas muy bien construidas.

Nota: exceso de paréntesis para explicar con detalle algunas acciones. No me gustan, le quitan velocidad y calidad a las escenas.      

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