El coleccionista (John Fowles)

Un hombre de mucho dinero, ganado en una herencia, hermético y extraño, vive en una cabaña lejos de la ciudad. Diariamente viaja hasta el pueblo a comprar lo necesario para sobrevivir. Colecciona, y de allí el nombre del libro, mariposas disecadas en un cuaderno. En uno de los viajes se enamora perdidamente de una joven, a la que rapta y lleva a vivir con él. La intenta convencer, por medios de regalos, de su amor. El hombre espera que ella lo ame; sentimiento que nunca sucede. Al final, después de varios intentos de sexo y escape, la mujer muere de pulmonía, en un sótano que él construyó, especialmente, para que murieran los dos.  

El libro se divide en el relato del hombre y un diario de ella, que él encuentra tras la muerte, de las sensaciones (repugnancia y pesar) que le genera el hombre. Elemento interesante, pues plantea la necesidad, para el escritor, de dominar dos formas de escritura y pensamiento: la del hombre y la mujer. Las escenas se desarrollan de manera coloquial y real, aunque falla en la consecución del clímax.

Un final esperado. El hombre no ama a las mujeres que ve a través de su camioneta en la ciudad, él quiere que lo amen, por eso la secuestra. Es su hábito, su colección.

El personaje del hombre y la mujer están bien construidos. Él, un millonario obsesivo y desesperado por su estilo de vida y ella, joven y bella, una artista que desea cambiar el mundo por medio de su arte. Está construcción se define, de manera clara y consecuente con las personalidades, en los diálogos y en su relación siempre antagónica.

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