Los pilares de la tierra de Ken Follet

Un libro es una compilación de problemas que al final se resuelven, dijo Ken Follet cuando le preguntaron cómo resumiría Los Pilares de la Tierra. Y así es, efectivamente. La historia de Tom Builder y su familia desde Winchester hasta Kingsbridge, Tom era maestro constructor, su esposa está en embarazo y debe parir en medio del bosque. Muere después del parto. Dejan a su hijo abandonado y conocen a Ellen y Jack, proscritos que viven en el bosque. 

El recién nacido es adoptado en el condado de Kingsbridge, mientras él y Ellen empiezan una relación. Entre tanto, William Hamleigh y su padre derrocan al conde Shiring y violan a su hija Aliena. 

Tom termina en Kingsbridge como maestro constructor después que Jack incendiaria la antigua Iglesia. Quiere construir la mejor Iglesia de la historia, amor que le transmite a Jack, hijo de Ellen. Tom muere en una de las incursiones de William a Kingsbridge. Su puesto lo ocupa Jack que termina la Iglesia, con estilo gótico que aprendió de sus viajes por Francia.

Jack se enamora y vive con Aliena y sus dos hijos. Ellen vuelve al bosque porque maldijo el matrimonio de Alfred, hijo de Tom, asesinando a un gallo en la Iglesia. 

Al final, después de muchísimas vueltas, muertes, juegos de poder, lealtades, traiciones y más arquitectura de la época, Wiliam Hamleigh es ahorcado, Jack y Aliena viven tranquilamente en Kingsbridge, su hijo Tommy es conde y Phillip, ex prior de condado y parte fundamental de la trama, será obispo. Como dijo Follet: “una compilación de problemas que al final se resuelven”. 

Los pilares de la tierra es un libro excelente y largo, como toda la trilogía. Tienen más de mil páginas y se desarrolla, por lo menos, en 50 años. Pasa de todo, pero al final los personajes están resueltos y son fruto de las características que les dio desde el inicio. 

Follet escribió el libro en 1989. Su estudio de la edad media, la arquitectura de la época, modos de construcción e indumentaria es perfecto. Por algo es un best seller. Solo me queda una duda sobre el papel preponderante que tenía la mujer en algunos casos. Supongo, también, que era cierto. Habla de mujeres “independientes” en 1140.

Su escritura es sencilla, sin amagues intelectualoides de quién estudió mucho para escribir. Los personajes están bien construidos y evolucionan de acuerdo al contexto. Son creíbles y, obvio, te sientes identificado con los buenos personajes. Esa diferencia entre maldad y bondad está claramente diferenciada, un poco novelita mexicana. Sin embargo, el libro es un “traga páginas”, como comentó un pésimo youtuber español.   

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